El segundo jueves de junio, el Día Mundial del Hígado Graso (antiguamente NASH Day), puso el foco en una de las amenazas sanitarias más extendidas y sin embargo menos reconocidas de nuestro tiempo: la enfermedad por hígado graso, cada vez más conocida en el entorno clínico como enfermedad hepática esteatótica.
Esta campaña de concientización pública auspiciada anualmente por el Global Liver Institute (GLI, siglas en inglés) alerta sobre esta epidemia silenciosa y sus profundas raíces en los problemas globales de la salud del metabolismo.
La enfermedad por hígado graso—incluyendo la enfermedad hepática esteatótica asociada con la disfunción metabólica (MASLD, siglas en inglés), la esteatohepatitis asociada con la disfunción metabólica (MASH) y la enfermedad hepática relacionada con la disfunción metabólica asociada con el alcohol—afecta a millones de personas globalmente, aunque la mayoría permanece sin diagnosticar y sin tratamiento. La enfermedad por hígado graso, que en otras épocas era considerada rara, se ha disparado en paralelo con el aumento de las tasas de obesidad, la diabetes y otras enfermedades metabólicas.
Se estima que un 30.2% de la población mundial actualmente vive con MASLD, con tasas que se disparan al 57.5% entre los adultos con obesidad. Solamente en los Estados Unidos, se proyecta que más de 122 millones de adultos se verán afectados para 2050.
Larry R. Holden, presidente y CEO de GLI, expresó, “El hígado ya no es el órgano silencioso. La enfermedad por hígado graso es actualmente uno de los más claros y urgentes signos de la disfunción metabólica a nivel mundial. En el Día Mundial del Hígado Graso, llamamos a los líderes de la atención médica, a los legisladores y al público a que reconozcan el rol central del hígado para prevenir no sólo la enfermedad hepática, sino también la enfermedad cardiovascular, la diabetes y otras enfermedades no transmisibles. La salud del hígado debe elevarse a la cima de la agenda global de salud pública”.
La enfermedad del hígado graso se desarrolla cuando se acumula un exceso de grasa en el hígado, a menudo sin síntomas en sus primeras etapas. Si no se atiende, puede progresar a inflamación, fibrosis, cirrosis, cáncer de hígado e incluso causar la muerte.
Pero la enfermedad del hígado graso no ocurre aisladamente: Hasta un 75% de personas con diabetes tipo 2 también tienen MASLD, más del 70% de las personas con MASLD también viven con obesidad y entre el 20% y el 80% de los individuos con colesterol o triglicéridos altos también se ven afectados por la enfermedad del hígado graso.
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