En NMAC celebramos la valentía de aquellos que lucharon durante los días más oscuros de la epidemia.
Para algunos supervivientes a largo plazo, especialmente aquellos que volvieron a trabajar, perdieron el acceso a Medicare por discapacidad o se están jubilando e inscribiendo en Medicare más tarde que lo previsto, la reinscripción puede venir con costos inesperados.
Si pospones la inscripción en Medicare Parte A, B o D sin tener otra cobertura acreditada, puedes enfrentarte a multas por inscripción tardía, algunas de las cuales pueden durar el resto de tu vida:
- Parte B (visitas médicas, atención ambulatoria): Retrasar la inscripción puede resultar en un aumento del 10% de las primas por cada 12 meses en que eras elegible pero no te inscribiste de por vida.
- Parte D (cobertura de medicamentos recetados): Este recargo agrega 1% de la prima de base nacional por cada mes sin cobertura, también de por vida.
- Parte A (seguro hospitalario): Si lo compras tarde, tu prima puede aumentar en un 10% por el doble de la cantidad de años que te retrasaste.
Estos recargos son especialmente caros para los supervivientes mayores que viven con ingresos fijos, que pueden haber estado sin seguro o con seguro insuficiente en momentos clave.
Nadie que haya vivido durante esta epidemia, que haya luchado por supervivencia y dignidad, debería ser penalizado por fallas en el sistema o políticas anticuadas. Llamamos a que los legisladores hagan lo siguiente:
- Crear exenciones o excepciones para los recargos por inscripciones tardías para personas mayores viviendo con el VIH;
- Expandir el alcance y la educación para que los supervivientes a largo plazo entiendan sus derechos y vencimientos de Medicare;
- Asegurar que los períodos especiales de inscripción se publiciten mejor y sean accesibles a todos.
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